Avempace

(1085/90 - 1128/38)

Su nombre completo era Abu Bakr Muhammad ibn Yahya ibn al-Sa´ig ibn Bayya. Se le conocía como Ibn Bayya o por su nombre latinizado, Avempace.

A ciencia cierta se sabe que nació en Zaragoza, a finales del siglo XI, probablemente entre 1085 y 1090. Su abuelo y su padre fueron plateros, y humildes, ajenos a la vida intelectual. Su etapa de formación nos es desconocida, pero está claro que en Zaragoza se convirtió en un consumado músico (inventó el zéjel, según García Gómez), además de médico, matemático, astrónomo, lógico y filósofo. Recordemos que la Taifa Zaragozana se significó por su elevado y denso ambiente intelectual, donde confraternizaban cientificos, pensadores y místicos, y donde destacaba una escuela filosófica de influencia decisiva en los tiempos medievales y hoy en día incomprensiblemente apenas recordada.

Seo de Zaragoza(*)

La llegada de los almorávides fue transcendental para Ibn Bayya, nombrado visir por el gobernador Ibn Tifilwit. Ocupó el cargo entre 1110 y 1113, desempeñando una misión diplomática ante los Banu Hud (anteriores reyes de Zaragoza), que el encarcelaron durante unos meses. En 1117 murió su protector. Y en 1118 la ciudad fue ocupada por los cristianos. Acosados por éstos, los científicos y filosofos zaragozanos huyen mayoritariamente, a excepción de algunos judíos, que se encargarán de prolongar en la clandestinidad la escuela de filosofía zaragozana. Entre los expulsados, Avempace.

Se cree que llega primero a Xátiva, donde es sometido a prisión por el gobernador almorávide. Luego marcha a Almería y Granada, y de aquí a Orán y Fez. Durante todo este último período de su vida debió dedicarse casi por completo al estudio y la enseñanza, aunque también anduvo en asuntos profesionales de medicina y seguramente en negocios, que no le dejaban todo el tiempo que deseaba para su obras. Intrigas y envidias de los médicos y secretarios del gobierno en Fez fueron al parecer la causa de su asesinato en el Ramadán de algún año entre 1128 y 1138: le dieron a comer una berenjena envenenada. Fue sepultado en la misma Fez, donde aún se conocía su tumba en siglo XIII.

Avempace, que concitó entre sus contemporáneos grandes pasiones y tremendos enconos, revisa a Aristóteles, Avicena y muy particularmente a al-Farabi, incorporándolos al pensamiento español de la época. Pero el Aristóteles de Avempace es el de las versiones sirio-alejandrinas, es decir, muy neoplatonizado. Avempace presenta un talante místico y ascético que le servirá más tarde a Santo Tomás para citarlo en temas como el de la visión de Dios en la otra vida y de los místicos. Avempace es además el filósofo que marca definitivamente la línea que ha de seguir el pensamiento hispanomusulman y el primer filosofo que ejerce un influjo directo sobre Ibn Tufayl, Averroes, Maimonides, San Alberto Magno, Alejandro de Hales, Roger Bacon, Raimundo Llulio y otros.

El pensamiento de Avempace se configura en torno a la idea de que el fin del hombre es la unión con Dios, en la doble dimensión cognoscitivo-intelectual y mística. Para ello los medios con que se cuenta serían el perfeccionamiento de nuestras facultades, la formación intelectual y las virtudes morales. Avempace establece así cuatro estadios de conocimiento, desencadenados por tres tipos progresivos de entendimiento: material, adquirido y agente. El Entendimiento Agente es a la vez el Primer Motor del Universo y el grado sumo de intelección, con sus caracteres de universalidad, necesidad, simplicidad, eternidad del conocer científico y místico. De esta forma, el proceso de abstracción de las formas espirituales y de los tres entendimientos que podrían encontrarse en Aristóteles culmina con la contemplación de las ideas puras, en el sentido más plenamente neoplatónico.

En el último estadio se encontraría el sabio ideal imaginado por Avempace. Pero la figura de este sabio tropieza con que la sociabilidad humana, buena en principio, se encuentra siempre empañada por las concretas circunstancias históricas y políticas en las que ha de vivir, y que le impiden ser social precisamente en aquello que más le incumbe: su propia perfección y su unión intelectual con el Intelecto Agente. Por ello, Avempace construye una filosofía del solitario que se adelanta varios siglos a Kierkegaard. Para integrar de nuevo al solitario con la sociedad, Avempace propone un régimen de soledad relativa, por la que el filósofo vive dentro de la sociedad política, en su seno, pero sin mancharse de sus imperfecciones.

La opinión general es que los grandes comentarios a Aristóteles y las lecturas de al-Farabi corresponden a su primera época, en Zaragoza. Mientras que libros como El régimen del solitario y el Tratado de la Unión del intelecto con el hombre serían posteriores. Estas últimas obras muestran una actitud de desencanto respecto a los reinos de Taifas y a la degeneración en que también cayeron al fin los almorávides, al tiempo que una mayor madurez de pensamiento, que hacen suponer fueron escritas al final de su vida. También en Zaragoza compuso Avempace una obra musical siguiendo las pautas de al-Farabi. Igualmente leyó en Zaragoza la Enciclopedia de los Hermanos de la Pureza y conoció a Ibn al-Arif. De ambos se perciben influjos místicos en sus escritos. Además conocería sin duda a todos los matemáticos, astrónomos, médicos y lógicos de aquel momento zaragozano. Todo lo cual hace pensar que sin duda su formación fundamental la logró en su Saraqusta natal.

Abu Bakr Muhammad ibn Yahya ibn al-Sa´ig ibn Bayya -Avempace-, que poco a poco va siendo rescatado del olvido en que había permanecido, se presenta como una figura central e imprenscindible en la historia del pensamiento andalusí, musulmán y universal. Avempace es el primer filósofo propiamente tal que aparece en el occidente musulman. Avempace es el primero en occidente (sea musulmán, judío o cristiano) en comentar la obra de Aristóteles. Avempace y su forma y estilo de filosofía racionalista y mística pueden presentarse como un modelo para nuestro actual occidente, debatido entre las redes de su propio racionalismo y cientifismo y las crisis provocadas por esa razón erigida por guía absoluto.

(*) La Seo de Zaragoza. © MIguel Angel Latorre para Gabinete de Comunicación del Gobierno de Aragón

Fuentes: Gran Enciclopedia Aragonesa. Voz Abu Bakr. Tomo I, 1980 / Lomba Fuentes, Joaquín: Avempace. Colección "Los Aragoneses". Diputación General de Aragón. 1989.


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