INTERVENCION DEL CONSEJERO DE MEDIO AMBIENTE EN EL DEBATE SOBRE EL PLAN HIDROLÓGICO NACIONAL QUE TUVO LUGAR DURANTE EL V CONGRESO NACIONAL DE MEDIO AMBIENTE

El pasado 8 de octubre, el pueblo aragonés salió a la calle y dijo no al Trasvase del Ebro, no a este Plan Hidrológico Nacional. El rechazo fue unánime, las más de 400.000 personas, es decir, uno de cada tres aragoneses, que abarrotaron la Plaza del Pilar de Zaragoza y las calles aledañas, lo dejaron muy claro, no al trasvase del Ebro.

Ese rechazo unánime de la sociedad aragonesa motivó al día siguiente el acuerdo del Consejo de Gobierno en el que se pidió al Ministerio de Medio Ambiente la retirada del anteproyecto del Plan.

Una decisión que recogía el sentimiento de los aragoneses de ser los paganos, una vez más, de este desarrollo a cualquier precio del Arco Mediterráneo.

Para los aragoneses, el anteproyecto del PHN ha sido una iniciativa que podemos calificarla como “empezar la casa por el tejado”, un tejado hecho a la medida de unos pocos y cuyos cimientos descansan en las entrañas aragonesas.

El pasado cinco de septiembre, el Ministro Jaume Matas puso encima de la mesa del Consejo Nacional del Agua el Documento del Anteproyecto, un documento cocinado en el Ministerio y del que en Aragón no sabíamos absolutamente nada hasta esa fecha.

COMISIÓN PERMANENTE

Se constituyó la Comisión Permanente del Consejo Nacional del Agua, en la que el Gobierno de Aragón, sólo está, después de que este Consejero tuviera que pelearse el puesto, en calidad de invitado, con voz pero sin voto.

Curiosamente el Ebro en su parte aragonesa, río en que descansa la práctica totalidad del Plan, aporta el 40% de los recursos hídricos.

A lo largo de estos dos meses de reuniones casi semanales de la Comisión Permanente en la que se ha vuelto a explicar lo que ya viene en el documento, sin profundizar mucho más, se ha llegado al punto, según entiende el Ministerio, de que dicha Comisión ya está preparada para redactar el dictamen que elevará al Consejo Nacional del Agua, fijando plazo hasta el día 1 de diciembre como fecha límite para realizar alegaciones por los miembros del CNA.

Pero desde Aragón no tenemos la misma visión, y así se lo hicimos saber al Ministro en varias ocasiones, porque desde el Gobierno de Aragón entendemos que los datos que vienen en el documento son claramente insuficientes y no clarifican como se han llegado a las conclusiones de que el Ebro es el “Salvador de Levante”.

MORATORIA

En este sentido, le pedimos una primera moratoria de seis meses con el fin de que el Gobierno de Aragón pudiéramos elaborar nuestro posicionamiento, fundado en base a los argumentos técnicos y políticos que mantiene nuestra Comunidad Autónoma. Moratoria que ha sido rechazada.

Pero además de esa negativa, el Ministerio también puso inconvenientes a proporcionarnos la información adicional solicitada, comunicándonos que existían dificultades insalvables para hacer traslado físico de la misma, al tiempo que nos propuso la alternativa de dar acceso a la información en lugar de enviarla.

En definitiva, la sensación con la que salgo de las reuniones de la Comisión Permanente es que desde el Ministerio se tiene excesiva prisa por pasar el trámite de la Comisión. Se trata de elevar el Dictamen del Consejo Nacional del Agua a la mayor brevedad para aprobar la Ley, y por lo tanto el trasvase.

Por eso, el mensaje de diálogo y participación que transmite el Ministro no concuerda con sus actuaciones, ya que, por un lado, el documento del anteproyecto del PHN se presenta sin una consulta previa con las partes afectadas y, por el otro, tampoco se nos concede ni tiempo ni las herramientas necesarias para poder hacer un análisis en profundidad.

ALEGACIONES

No obstante, y con los datos disponibles, esta misma mañana, el Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de Aragón ha aprobado el documento de alegaciones, aspectos técnicos que ya ha explicado el Profesor Antonio Embid. y que vienen a reafimar la posición de Aragón, al entender que este anteproyecto lesiona gravemente los intereses de Aragón, al tiempo que tampoco contribuye a solucionar de forma real y eficiente los problemas del Agua en el conjunto del Territorio Nacional.

Las deficiencias expuestas en los análisis hidráulicos, las irracionalidades económicas, las inconsistencias ambientales, defectos jurídicos y, sobre todo, por la cultura obsoleta y retrógrada del agua que refleja, se sitúa claramente en las antípodas de las necesidades de un tiempo y un país en el que las soluciones a adoptar para resolver los evidentes problemas hídricos pasan por adoptar decisiones múltiples antes de llegar a plantear un trasvase entre cuencas hidrográficas.

DIÁLOGO Y PARTICIPACIÓN

Además, la adopción de estas soluciones precisa de un método de trabajo en el que el diálogo franco y la participación de las Comunidades Autónomas desde el inicio del proceso sea la consecuencia lógica y natural del tipo de Estado de las Autonomías que refleja la constitución.

Desde el Gobierno de Aragón entendemos que el anteproyecto del PHN, ni es un Plan, ni es hidrológico, ni es nacional: es un documento que justifica el puro trasvase del Ebro.

El hacer pivotar sobre el Ebro la solución para los problemas hidrológicos del Arco Mediterráneo, me da la impresión que puede tener unos claros sesgos políticos, como lo es el hecho de aislar a Aragón, haciéndola aparecer ante la opinión pública nacional como una Comunidad insolidaria ante la sed de comunidades vecinas, justificando técnica y económicamente la opción del Ebro como la única viable.

Pero independientemente de estas reflexiones, desde el Gobierno de Aragón estamos a favor de que se resuelvan los problemas hidráulicos en España y consideramos que existen soluciones en concordancia con la Directiva Europea de Aguas, más económicas, más ecológicas y que favorecen un desarrollo sostenible del conjunto del Estado.

SOLIDARIDAD

Por ello, entiendo que el planteamiento del trasvase del Ebro a Cataluña, Valencia, Murcia y Almería no se puede justificar en la solidaridad interterritorial, puesto que no es solidario ni progresista dar más a quienes más tienen y, en este caso, los 1.050 hectómetros cúbicos que se pretenden detraer del Ebro aumentarán las desigualdades entre comunidades.

Es decir, consagrará la España de las dos velocidades: la del Arco Mediterráneo, rica, poblada y desarrollada; y la del Interior, cada vez más pobre, más despoblada y menos modernizada.

PROMESAS INCUMPLIDAS

Aragón todavía sigue esperando el cumplimiento de la Ley de Riegos del Alto Aragón del año 1915. Aragón ha sido respetuoso con el medio ambiente, no ha sobreexplotado sus recursos hidráulicos, hasta el punto de tener una demanda que supera en tres veces sus disponibilidades, como es el caso de otras comunidades.

Estos aspectos se complementan con las constantes promesas de inversión en los Presupuestos Generales del Estado, que nunca se cumplen.

Inversiones en regadíos por cuenta gotas, en zonas del Aragón como Monegros y Bardenas con proyectos que datan de principios del Siglo pasado. Inversiones en infraestructuras hidráulicas, como son las obras del Pacto del Agua, acuerdo alcanzado por unanimidad de todas las fuerzas parlamentarias aragonesas en 1992, y cuyos proyectos ninguno está todavía operativo.

En definitiva, un escepticismo que creo tiene fundamentos sólidos, a tenor de la evolución de las inversiones del Estado en nuestra Comunidad Autónoma.

FRACTURAS ENTRE COMUNIDADES

Desde el Gobierno de Aragón queremos insistir que el Plan Hidrológico Nacional no debe producir fracturas entre territorios y Comunidades del Estado, por lo que confiamos que no sea aprobado contra la voluntad de ninguna de ellas.

Un plan hidrológico es algo más que un plan puramente hídrico. Sólo es concebible dentro de supuestos de política territorial, de ordenación del territorio. Ello implica una labor de coordinación con las Comunidades Autónomas que son quienes tienen las competencias específicas sobre la materia.

El Plan ha sido elaborado a espaldas de las Comunidades Autónomas, por lo menos de Aragón.

Por ello, y tras ver el respaldo popular mostrado por la sociedad aragonesa el pasado día 8 de octubre, desde el Gobierno de Aragón entendemos que la mejor solución sería retirar el presente documento, ya que es perjudicial para los intereses del desarrollo socioeconómico de nuestra Comunidad, pero a la vez tampoco resolverá los problemas estructurales del agua en el Levante.

Como botón de muestra, ¿Cuántos decretos de Punto Final ha aprobado el Gobierno Murciano en los últimos años para la regularización de regadíos ilegales y siguen con el mismo problema?

En fin, con este Plan ni si quiera sirve el refrán “Desvestir a un santo para vestir a otro”, ya que el proyecto del Ministerio ni tan siquiera resolvería la problemática del agua en Levante, ya que la situación no depende de unos hectómetros cúbicos más o menos, sino de una Planificación territorial seria y consciente de los recursos y necesidades.

Por ello, el Gobierno de Aragón nos opondremos con todos los medios democráticos a nuestro alcance a este Plan Hidrológico Nacional, si persiste en el trasvase del Ebro y consagra el mercado del Agua.


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