INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE ARAGÓN EN LA TOMA DE POSESIÓN

5 DE JULIO DE 2003. Palacio de la Aljafería; 10,30 horas.

Excmo. Sr. Ministro,

Excmo. Sr. Presidente de las Cortes,

Excmas. e Ilmas. Autoridades,

Señoras y Señores:

El pasado jueves obtuve la confianza de estas Cortes de Aragón y fui elegido, por segunda vez, Presidente de la Comunidad Autónoma.

Hoy, ante ustedes, en este acto formal, tomo posesión del cargo con la convicción personal, y con la ilusión, de seguir dirigiendo un proyecto político para Aragón que profundice en el impulso que iniciamos hace cuatro años, y que recibió el apoyo de los aragoneses en las urnas el pasado 25 de mayo.

Quiero agradecer el apoyo y la confianza de los aragoneses. Con su voto han refrendado una acción de gobierno que considero ha sido muy positiva para Aragón, y nos han dado la oportunidad de continuar nuestro proyecto político.

La coalición formada por el Partido Socialista y el Partido Aragonés, que obtuvo el apoyo de la Cámara, garantiza nuestra estabilidad política para los próximos cuatro años en Aragón. Con ella continuaremos y consolidaremos los proyectos emprendidos en la Legislatura recientemente concluida.

Hemos conseguido romper la inestabilidad que nos situaba en una inercia de cambio permanente en nuestra Comunidad, causa de debilidad y de escaso peso político de Aragón en el conjunto del Estado.

En los últimos años hemos culminado, prácticamente, el traspaso de las más importantes competencias previstas en el vigente Estatuto de Autonomía. Hemos dedicado nuestros esfuerzos a la defensa de los intereses generales de Aragón; especialmente frente a la agresión que supone el pretendido trasvase del Ebro. Y hemos puesto en pie políticas de progreso para crear empleo y mejorar nuestra educación, nuestro servicio público de salud y la atención a los más desfavorecidos.

Es para mí de suma importancia dar una continuidad al camino emprendido. Extraer todas las posibilidades que se derivan de esta mayoría que ha recibido el respaldo en las urnas.

Aragón se encuentra en un momento de extraordinarias oportunidades en el inicio de este nuevo siglo.

Por primera vez en la reciente historia, nuestra Comunidad está superando el bloqueo histórico en el que nos encontrábamos instalados desde el siglo XIX. El desarrollo económico, fruto de la revolución industrial, trajo el crecimiento de determinados territorios, generalmente periféricos, que disponían de materias primas, recursos humanos y, sobre todo, medios de transporte. Aragón, que no contaba con algunas de estas condiciones, inició un periodo de declive económico y demográfico.

La sociedad aragonesa debe iniciar este nuevo siglo con optimismo, como una etapa de grandes oportunidades que hemos iniciado ya, y que tiene que aprovechar plenamente. Para conseguirlo, necesitamos incrementar la confianza en nosotros mismos. Necesitamos superar algunos de nuestros complejos, y esa tendencia tradicional al pesimismo y a la depresión que durante demasiado tiempo nos ha bloqueado.

La Constitución española y el Estatuto de Autonomía han supuesto un punto de inflexión en este devenir histórico. La autonomía política nos ha dado la posibilidad de resolver nuestros problemas, de decidir nuestras prioridades, de mejorar los servicios públicos y, sobre todo, de incrementar la confianza en nosotros mismos.

El momento actual nos permite ser optimistas. Contamos con las herramientas adecuadas para crecer: autogobierno, infraestructuras, espacio físico, agua y una ubicación geoestratégica óptima. Estamos recuperado centralidad en el noreste de España. Las empresas se instalan con más facilidad en nuestro territorio. Por primera vez, nuestra población aumenta y ya son más de 50.000 los que han venido a trabajar con nosotros.

Cumpliremos en diciembre 25 años desde la aprobación de la Constitución española. Y, ya hemos cumplido 20 desde la aprobación de nuestro Estatuto de Autonomía.

Valoramos muy positivamente el éxito del extraordinario proceso de descentralización política que ha supuesto configurar las nuevas Comunidades Autónomas. El principio de autogobierno y la proximidad nos ha permitido profundizar en la libertad, el progreso social, el bienestar y la pluralidad.

Un proceso apasionante de descentralización autonómica, de progreso y de desarrollo en España en este último cuarto de siglo, que coincide con el reto de la construcción de la Unión Europea y su ampliación a 25 Estados.

Tenemos todavía pendiente realizar algunos ajustes en el funcionamiento del Estado autonómico, que nos permitan una mejor articulación del sistema. Que faciliten la coordinación del Estado autonómico. Me refiero a un Senado que sea una verdadera Cámara de representación territorial, a la creación de una Conferencia de Presidentes y a la articulación de un sistema que permita contar con las Comunidades Autónomas a la hora de configurar la voluntad del Estado ante la Unión Europea.

Quiero hacer público, al igual que lo manifesté en las Cortes, que el nuevo Gobierno de Aragón adquirirá, como primer compromiso, redoblar la oposición que hemos mantenido durante los tres últimos años contra el trasvase del Ebro.

El nuevo Gobierno de Aragón va a hacer durante estos años una apuesta especial por los derechos sociales de los aragoneses. Nuestro reto fundamental, en esta legislatura, va a ser combatir la desagregación, la desigualdad y los riesgos de exclusión y fractura social. Para conseguirlo hemos diseñado un conjunto de medidas políticas que tuve la oportunidad de exponer ante las Cortes el pasado miércoles y jueves.

Tenemos la oportunidad de aprovechar nuestra excelente situación geográfica que contrasta con la irregularidad con que estamos distribuidos los aragoneses en el territorio.

Desde la cooperación y el diálogo con todas las fuerzas políticas, con el resto de las Adminitraciones Públicas, los agentes sociales y la sociedad civil, seguiremos ordenando nuestras competencias y ejecutando los principales proyectos con los que vamos a impulsar nuestro desarrollo.

Especialmente contaremos con Zaragoza y su entorno metropolitano que operará como un auténtico motor para el desarrollo de todo Aragón.

He hablado de la colaboración y el diálogo institucional con todas las Administraciones Públicas, también con el Gobierno Central. Y lo hago conscientemente. Las diferencias sobre el Plan Hidrológico Nacional no deben ser óbice para el establecimiento de acuerdos provechosos para el interés general de los ciudadanos aragoneses.

En la Legislatura que ha terminado hemos llegado a importantes acuerdos en materia de infraestructuras, traspaso de competencias y financiación autonómica. Seguimos teniendo muchos temas que dependen de las competencias del Gobierno Central, y continuaremos acordando todo aquello que suponga o implique la mejora de nuestro desarrollo.

Aragón ha atravesado etapas históricas difíciles que nos habían colocado en una situación de clara desventaja con respecto a otras Comunidades Autónomas que supieron desarrollar sus oportunidades. Pero hoy esa tendencia ha comenzado a invertirse; estamos en un momento repleto de posibilidades que hemos de saber aprovechar.

La sociedad aragonesa se encuentra en una nueva situación gracias al desarrollo de nuestro autogobierno. Éste nos permite que todos nuestros recursos, actuales y futuros, estén al servicio del desarrollo de todo el territorio de Aragón y dar mejores servicios a todos los ciudadanos. El Estatuto de Autonomía nos da la posibilidad de que Aragón juegue un papel integrador entre los diversos territorios que componen la España más desarrollada, y este papel cohesionador de nuestra Comunidad se va a entender cada vez más en el conjunto del Estado.

Un Aragón que crece es garantía de una España mejor articulada. Y es una pieza de seguridad en la zona noreste. Nos ubicamos rodeados de realidades políticas donde periódicamente aparecen tentaciones centrífugas. En este espacio la política inteligente del Estado debería ser apostar por Aragón como espacio de seguridad y de integración.

Por todo ello, soy optimista ante nuestro futuro, porque estoy convencido de que vamos a saber aprovechar estas posibilidades. Pero ese Aragón del futuro no se construye sólo desde el Gobierno de la Comunidad.

Esta tarea requiere, por supuesto la participación del Gobierno, pero también, de todos, del conjunto de la sociedad aragonesa. Entre todos haremos posible ese Aragón que queremos, ese Aragón que nos ilusiona.

Muchas gracias.


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