INTERVENCION DE S.E. EL PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE ARAGÓN EN LA CELEBRACIÓN DE SAN JORGE, DÍA DE ARAGÓN

22 de Abril de 2004. Sala de la Corona de Aragón. Edificio Pignatelli.

Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades

Señoras y señores:


(San Jorge como símbolo)

Nos encontramos reunidos, como cada año, para celebrar, con motivo de la festividad de San Jorge, el Día de Aragón.

Es la fiesta de nuestra autonomía. La jornada en la que celebramos la recuperación de nuestras instituciones de autogobierno. El día que conmemoramos un Estatuto que ya ha cumplido los 20 años y que nos ha permitido llegar a donde hoy estamos. Es una jornada de fiesta lúdica, pero también de fiesta reivindicativa.


(El 11-M y la Constitución europea)

En nombre y como representante de todos los aragoneses, quiero que mis primeras palabras sean de recuerdo y homenaje a las víctimas del 11 de marzo; y a todos sus familiares y amigos que han sufrido en primera persona la brutal barbarie de aquella jornada.

Y también, de reconocimiento a los españoles que, desde la serenidad y desde el más profundo espíritu cívico y democrático, han sabido responder a estos dramáticos acontecimientos.

Mi felicitación más sincera también para las Cortes de Aragón que, con gran acierto, premiaban ayer a los responsables de todos los colectivos que en aquella trágica mañana ayudaron a las víctimas.

Más allá del dolor, los hechos vividos han convulsionado unas relaciones internacionales en las que Europa tiene mucho que decir.

Los europeos, como cruce de culturas y razas, podemos entender y facilitar como nadie el diálogo, la convivencia, la integración y el pluralismo para evitar que puedan repetirse otra vez unos acontecimientos de este dramatismo.


(Premio Aragón 2004 y otras distinciones)

Destacamos en este solemne acto a unos aragoneses que son muestra de la universalidad y apertura que queremos como principios de esta tierra.

Una universalidad que aporta Gervasio Sánchez con sus crónicas periodísticas desde cualquier rincón del mundo. Pero que también nos proporcionan el Club Atlético Monzón, con sus éxitos ya habituales en las pistas atléticas del continente o la Fábrica Europea de Rodamientos, cuya producción se destina casi absolutamente a la exportación.

La cultura y la educación son universales en si mismas, pero en este caso añaden el perfil de los galardonados. José Gimeno Sacristán, uno de nuestros pedagogos más comprometidos con la educación en democracia; y Ángel Alcalá, gracias a cuyo trabajo nuestro ilustre Miguel Servet tiene hoy amplio reconocimiento en Estados Unidos.

Sea también esta felicitación para Jesús Porras, al que premiamos en el ámbito turístico por dar a conocer lo mejor de nuestra cultura gastronómica.

Y un apartado final para felicitar, por su compromiso abnegado, sacrificado y silencioso a los familiares de los enfermos de Alzheimer.

Los aragoneses también otorgamos hoy el máximo galardón de nuestra Comunidad a D. José Bello Lasierra.

A través de su palabra y de su testimonio, hacemos presente ese periodo fecundo para la cultura que fue la Generación del 27 y damos valor a la educación renovadora y crítica que hicieron posible los hombres y mujeres de la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes.

Aragón reconoce también en D. José Bello el valor de la amistad, que es uno de los mayores bienes para alcanzar la felicidad y la concordia entre las gentes y los pueblos.

Espero que este reconocimiento sirva a todos los premiados como acicate en el desempeño de sus tareas, pero que especialmente sea un ejemplo de compromiso para los más jóvenes.


(El 14-M: Nueva situación política)

Los españoles decidían mayoritariamente el pasado 14 de marzo abrir un tiempo nuevo en la política española. Un tiempo que será de mayor entendimiento y diálogo.

Un nuevo tiempo de pluralidad en el que deben modificarse las formas de entender la Constitución. En el que se proponen reformas y ajustes de nuestro sistema para mejorar las relaciones entre los diferentes poderes del Estado.

Hablamos de una serie de reformas a las que ya he hecho referencia en mis últimos discursos, como la reforma del Senado, la conferencia de presidentes o la participación de las Comunidades Autónomas en la relación con la Unión Europea.

Se abre también un tiempo de cooperación y diálogo, en el que deben mejorarse las relaciones entre las Comunidades Autónomas y de estas con el Gobierno central.

Un tiempo que, en la política internacional, debe significar una posición más clara y más comprometida en nuestras relaciones con Europa. Hasta el punto de que el gran proyecto de nuestra generación, la construcción europea, debe dar un paso definitivo antes de final de año con la aprobación de la Constitución europea.


(El trasvase)

Este proceso de cambio tenemos que ser capaces de aprovecharlo en Aragón. Y de hecho, ya hemos comenzado a hacerlo, gracias a la tenacidad de los aragoneses en los últimos cuatro años y del resultado electoral.

Este Día de Aragón viene marcado por una singularidad muy especial: la desaparición de la amenaza del trasvase del Ebro.

El horizonte de nuestro futuro y el de las próximas generaciones de aragoneses ha quedado definitivamente despejado, lo que es para todos un motivo de enorme satisfacción.

Pero a lo largo de toda nuestra historia hemos sido un pueblo solidario y no vamos a desentendernos de los problemas de agua del Levante.

Vamos a colaborar, con la misma fuerza que nos hemos opuesto al trasvase, a poner en marcha otra política hidráulica, más respetuosa con el medio ambiente y más equilibradora para el conjunto de España.


(Aragón en España)

En este periodo que iniciamos y aprovechando que hoy celebramos el día de nuestra autonomía, quiero manifestar y reafirmar una posición aragonesa de compromiso con el conjunto de España. Pero desde esa posición, reivindicar también una atención especial para nuestra Comunidad Autónoma, ya queun Aragón próspero es una garantía como pieza de equilibrio en el norte de España.

Esa labor de conseguir que España y los aragoneses entendamos cuál es el papel de Aragón, y que nuestras peticiones son fundamentales tanto para nuestro desarrollo como para el conjunto, es una tarea en la que debemos empeñarnos. Porque el compromiso del Estado con Aragón y de Aragón con el Estado es fundamental para el equilibrio y la estabilidad de nuestro país.

Desde esta misma lealtad debemos desarrollar las posibilidades que todavía ofrece nuestro Estatuto de Autonomía. Y mientras asumimos esas capacidades que todavía no están agotadas, debemos dejar claras dos posiciones fundamentales:

- en primer lugar, que ninguna reforma de estatutos de autonomía debe asentar privilegios para nadie.

· y en segundo lugar, que Aragón no va a renunciar, en el futuro, al nivel máximo de autogobierno que permita la Constitución.


(Los retos de Aragón)

Siempre he defendido que el siglo XXI sería un siglo de oportunidades para Aragón. Y en este momento, debe enorgullecernos a todos que los primeros datos de la economía y la demografía de este siglo estén rompiendo una tendencia que durante decenios nos ha preocupado.

Datos oficiales y estudios de universidades de todo el país dicen que Aragón es la Comunidad que más crece en España, la que menos desempleo tiene y la que más mujeres ha incorporado al mundo laboral. Por no citar otras cuestiones que los economistas siempre valoran, como el que hayamos sido la Comunidad en la que más ha crecido la demanda eléctrica de todo el país.

No son datos que ofrezca para la autocomplacencia, sino para la reflexión. Tenemos que ser conscientes de las oportunidades de futuro de Aragón. Debemos recuperar la moral y la confianza en nosotros mismos y convencernos de que el autogobierno ha sido fundamental para invertir las tendencias que nos condujeron al pesimismo y la depresión en tiempos pasados.

Y nada mejor para estimular nuestra moral colectiva que conseguir la nominación de Zaragoza como sede de la Exposición Internacional del 2008.


(Las reivindicaciones de Aragón)

Es necesario que Aragón juegue un papel activo en los avances que son necesarios para cohesionar la España plural.

Pero que nadie piense que vamos a cambiar nuestras posiciones ni nuestra actitud en función del color del Gobierno central. Las posiciones de mi Gobierno son firmes, porque la obligación de todo Gobierno es mantener la tendencia en sus reivindicaciones y exigencias.

Pero que tampoco piense nadie que resolver problemas históricos será fácil. Los cambios que se están produciendo facilitarán el diálogo, la posibilidad de explicar el motivo de nuestras exigencias y la interlocución, pero dependerá de nuestra capacidad el que seamos capaces de resolverlos con éxito.


(Epílogo)

En definitiva, afrontamos un momento nuevo, apasionante, en el que el diálogo y la cooperación deben ser fundamentales. Un período en el que debemos fortalecer nuestra identidad como Comunidad, construyendo unos acuerdos amplios y duraderos en torno a los elementos estratégicos de nuestro desarrollo económico y social.

Invito a todos los aragoneses, en este Día de San Jorge, a participar activamente en la construcción de ese futuro.

Un futuro que ya está lleno de posibilidades.

Gracias y felicidades


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