MENSAJE DE FIN DE AÑO DEL PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE ARAGÓN

Zaragoza. 31 de diciembre de 2004

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Acaba hoy un año del que los aragoneses podemos sentirnos muy satisfechos. Un año que marcará un antes y un después en la conciencia colectiva de nuestro pueblo.

En el 2004, los aragoneses hemos demostrado que tenemos capacidad para afrontar los mayores retos. Y sobre todo, hemos apreciado que España, Europa y el Mundo son capaces de reconocerlo y darnos su confianza.

Este año quedará en el recuerdo por dos motivos fundamentales: hemos acabado con la amenaza del trasvase del Ebro y hemos conseguido que Zaragoza sea la sede de la Exposición Internacional del año 2008.

La elección del nuevo Gobierno de España y la tenaz pelea de los aragoneses, han posibilitado nuestro primer gran éxito colectivo: la derogación del trasvase del Ebro.

La Expo es el elemento de cohesión que necesitábamos para creer en nuestras posibilidades y para vernos reflejados en el resto de España como un pueblo con capacidad, con optimismo y con ilusión.

Había expresado hace ya dos años la necesidad de que los aragoneses nos diéramos un período de estabilidad. Y a la estabilidad, hemos sumado que nuestros proyectos más emblemáticos se han convertido en proyectos de todos.

Ahí están, además de la Expo, Pla-Za, Platea, Aramón, Dinópolis, Walqa, la Ciudad del Motor de Alcañiz o las obras ligadas a la llegada de la Alta Velocidad a Zaragoza. Proyectos que ya están en marcha y que mejorarán las posibilidades y la articulación de todo Aragón.

Nuestras infraestructuras, el otro gran reto pendiente, ya tienen fecha de ejecución. Vamos a ser la encrucijada entre el Cantábrico y el Mediterráneo y entre Madrid y Barcelona, con una red moderna de autovías, autopistas y líneas férreas de alta velocidad.

En relación con la deseada conexión a través del Pirineo central, la reciente cumbre hispano-francesa celebrada en Zaragoza, otro gran acontecimiento que hemos organizado en nuestra Comunidad, ha permitido que la Travesía Central ya no sea sólo un empeño de los aragoneses.

España, Francia y Europa la consideran un eje fundamental y ya han decidido que su trazado discurrirá por Aragón.

Permítanme que haga un inciso para referirme a uno de los problemas más importantes que sufrimos en este tiempo: los accidentes de tráfico. Y quiero ser rotundo:

No es aceptable que, en una sociedad avanzada y moderna, cada fin de semana haya familias rotas en Aragón. Y lo que es peor, que no reaccionemos con decisión frente a este grave problema.

Estas fechas navideñas son proclives a que aumente la siniestralidad, por lo que quiero apelar a la responsabilidad de todos los conductores para evitar que la alegría de las celebraciones pueda ser cortada por culpa de una imprudencia o del alcohol.

En los dos últimos años he concluido este mensaje mostrando mi optimismo en el futuro de Aragón.

Esta vez, estoy convencido que no es necesario que lo haga, porque todos los aragoneses sabemos que vivimos una etapa apasionante.

Un nuevo tiempo que con la unidad y el esfuerzo hasta ahora demostrados, nos llevará al éxito. Una etapa de la que todos, absolutamente todos los aragoneses, podemos y debemos sentirnos especialmente orgullosos.

Feliz año 2005


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