CONFERENCIA-COLOQUIO FORO NUEVA ECONOMÍA MADRID. Intervención del Presidente del Gobierno de Aragón

28 de septiembre de 2005. Real Casa de Correos. Madrid.




Presidenta de la Comunidad de Madrid

Presidente de Endesa

Responsables del Foro de Nueva Economía

Autoridades

Señoras y señores

Muchas gracias, al Foro Nueva Economía y al presidente de Endesa, Manuel Pizarro, que han hecho posible esta convocatoria, por la oportunidad que nos brindan.

Gracias igualmente a la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, por su acogida y las palabras de bienvenida que acaba de pronunciar.

Aragón es hoy una Comunidad Autónoma emergente. Una Comunidad que ha recuperado la confianza tras un siglo XX lleno de dificultades.

Como les sucedió a todas las Comunidades del interior español, Aragón quedó enclavada en el siglo pasado en una situación periférica, que bloqueó nuestro desarrollo, como les sucedió a Castilla La Mancha y Castilla y León, a Extremadura o al interior de Galicia y de Andalucía.

Nuestra población emigró hacia el litoral y Madrid, zonas donde se ha concentrado, en los últimos cien años, gran parte del desarrollo español. La consecuencia fue que en un siglo apenas crecimos en población y nuestros avances económicos iban siempre a remolque de la media española.

Baste decir que en los años 90 nuestro Producto Interior Bruto crecía sistemáticamente por debajo de la media española.

El comienzo del siglo XXI nos ha permitido, sin embargo, invertir esta situación. Desde el año 2000 Aragón crece a una tasa media sostenida del 3% anual.

En el año 2003 fuimos la Comunidad española que más creció y este último trimestre lo hemos hecho a una tasa de tres puntos y medio. Tres veces la media de los países de la zona euro y siempre por encima de la media nacional.

Este crecimiento se traduce en un aumento de oportunidades y, como consecuencia, en un incremento de población. También en este terreno hemos dado un giro respecto al siglo XX y hoy todo Aragón, incluida la provincia de Teruel, gana habitantes.

Les ofreceré otro dato ilustrativo. El año pasado, el 2004, Zaragoza fue la ciudad española que más creció en población. Hablo en números absolutos. La capital aragonesa ganó casi 13.000 habitantes frente a los poco más de 7.000 de Madrid.

Este cambio de situación no ha sido casual. Por un lado, nuestro sistema productivo se ha adaptado a las demandas de la nueva economía y, por otro, hemos recuperado la confianza como pueblo, la confianza en nosotros mismos.

Dos circunstancias han sido determinantes en esta recuperación. La puesta en marcha de una nueva política hidráulica nacional y la elección de Zaragoza como sede de la Exposición Internacional de 2008.

La propuesta de una política hidráulica alternativa al PHN que Aragón propició, ha sido uno de los mayores estímulos que hemos recibido los aragoneses.

Tras varios años intentando explicar que la política que pretendía aplicarse era insostenible, el Congreso de los Diputados reconoció que una política hidráulica basada en los trasvases es obsoleta e inviable.

Para los aragoneses fue un impulso determinante, porque una Comunidad con poco más de un millón y cuarto de habitantes fue capaz de hacerse oír en el contexto nacional.

El segundo elemento fue la concesión de la Expo 2008. Un éxito internacional que nos convenció de que también en Europa y en el mundo, Aragón podía ser escuchado.

La Expo supondrá un extraordinario proceso de modernización de la ciudad de Zaragoza, que en este momento ya hemos iniciado. Es nuestro objetivo que los efectos de la Expo se extiendan a toda la Comunidad y hemos puesto en marcha el Plan Aragón 2008, que contempla actuaciones en materias de infraestructuras, turismo, nuevas tecnologías o industria.

Pero estos elementos de recuperación de la confianza y de elevación de nuestra estima, no son suficientes por sí solos.

Si les decía que el siglo XX había dejado al interior de la Península Ibérica en una situación periférica en materia económica, el comienzo del XXI nos ha convencido de que será un siglo lleno de oportunidades.

Las nuevas infraestructuras de transporte y la apuesta que la Comunidad y sus empresarios han hecho por sectores de la economía como el turismo y la logística están modificando nuestra imagen tradicional.

En los años 70, la agricultura representaba el 18% de nuestra economía y el sector servicios se quedaba en el 44%. Hoy, apenas 30 años más tarde, nuestra economía presenta unos componentes similares a los de cualquier gran región europea.

El sector servicios aporta ya algo más del 60% del PIB aragonés y la agricultura se ha situado por debajo del 6%.

Como les decía, los servicios, con el turismo a la cabeza, es el sector más importante de la economía aragonesa. Y, sin embargo, nuestro potencial de crecimiento es todavía extraordinario.

Aragón aspira a ser líder de las actividades de nieve y montaña. La creación de Aramon, que agrupa a cinco estaciones de esquí aragonesas, nos permite realizar la mayor y más competitiva oferta del sur de Europa.

Una oferta que estamos mejorando y ampliando. Aramon, sociedad en la que participamos el Gobierno de Aragón e Ibercaja, tiene aprobados y está ejecutando desde hace algo más de un año, inversiones en el sector de la nieve por valor de 215 millones de euros.

Una inversión que nos permitirá duplicar la capacidad de nuestras estaciones invernales y ampliar su superficie esquiable.

Pero la estacionalización del sector de la nieve nos ha llevado a apostar de forma notable en otros ámbitos.

Hemos puesto en marcha una Red de Hospederías, en edificios o localidades de alto valor histórico y monumental.

El Monasterio Cisterciense de Rueda, el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña, La Iglesuela del Cid, Roda de Isábena, el Castillo del Papa Luna en Illueca o el Mesón de la Dolores en Calatayud, son algunas de las más conocidas.

Oferta que completa la red de turismo rural, una de las más amplias de España y a la que estamos dotando de atractivos complementarios con la apertura de centros temáticos, como los del complejo Dinópolis, en la provincia de Teruel, o Pirenarium en el Pirineo oscense.

La apertura de nuevas infraestructuras de transporte nos ha permitido romper el aislamiento que en el siglo pasado sufrimos.

La conexión por AVE entre Madrid y Barcelona. El proyecto de alta velocidad entre Bilbao y Valencia a través de Aragón. Y el fuerte impulso a las autovías Zaragoza-Teruel-Valencia, que antes de fin de año contará con otros 100 kilómetros en servicio y que estará concluida en el 2008, y a la autovía Pamplona-Huesca-Lleida, ya en obras, colocan a Aragón en una situación central.

Zaragoza es hoy el centro del área que más población y mayores recursos concentra en España. En un radio de 300 kilómetros, Aragón conecta los corredores de Navarra y el País Vasco con Valencia y el de Madrid con Cataluña.

Tenemos pendiente, y a ello me referiré a continuación, la conexión del Levante, y de Madrid y el sur de la Península, con Burdeos y Toulouse.

Este eje de ciudades es el más importante del sur de Europa, en el que se concentran 20 millones de consumidores.

Esta circunstancia nos ha permitido desarrollar el que hoy es el gran proyecto de Aragón: la logística. Tenemos en marcha la mayor plataforma logística de Europa, Pla-Za. Una plataforma que ocupa más de 13 millones de metros cuadrados.

La próxima semana inauguraremos la primera fase, que supera los 5 millones de metros; y ya trabajamos en la urbanización de los 8 millones restantes. Una Plataforma que combina carreteras, ferrocarril y aeropuerto.

Un proyecto en el que el interés de las empresas nos ha obligado a acelerar su ejecución. De hecho, ya tenemos una veintena de empresas en funcionamiento.

Algunas de la importancia de Inditex, que realiza su distribución hacia Europa y el Oriente Próximo desde Zaragoza; la juguetera Imaginarium; la empresa de distribución informática Memory Set; las logísticas DHL y Azkar. La división europea de la multinacional de la distribución norteamericana Wall Mart. Y el centro de producción y distribución de Barclays para toda Europa.

Otras 80 empresas ya han comprometido su instalación, lo que permitirá que, en poco más de dos años, más de diez mil personas trabajen en Pla-Za.

Una oferta logística que complementaremos con plataformas especializadas que se distribuirán en Teruel, donde ya se han iniciado las obras, Huesca y Fraga.

Además de la distribución, Pla-Za tiene un gran interés en la investigación. Así, Junto al Instituto Tecnológico de Masachussets hemos puesto en marcha Zaragoza Logistic Center, que imparte el master europeo más importante en logística y en el que este año participan alumnos de 16 países de todo el mundo.

Pero como entenderán, los aragoneses no estamos construyendo una plataforma logística de estas dimensiones para distribuir exclusivamente en la importante área que antes les mencionaba. Tenemos la vocación de ser la plataforma de distribución del sur de Europa.

Para ese empeño necesitamos una salida hacia el continente. Una salida que ya está recogida entre los 30 proyectos prioritarios de la Unión Europea: la Travesía Central ferroviaria, a través de un túnel de baja cota.

Permítanme encuadrar este proyecto. Desde que España y Portugal se incorporaron a la Unión Europea, el tráfico de mercancías entre el resto de Europa y la Península Ibérica crece a tasas medias anuales que se aproximan al 10%.

Este tráfico se realiza, mayoritariamente, a través de la carretera. Y como en los años 80, seguimos disponiendo exclusivamente de los dos pasos situados en los extremos del Pirineo: Irún y La Junquera. Además del viejo ferrocarril de Canfranc, bloqueado en Francia desde los años 70 y cuya recuperación también planteamos.

La región francesa de Aquitania ya define este tráfico como un muro de camiones que está provocando problemas de colapso en la economía de esta zona del sur de Francia.

España precisa mejorar sus comunicaciones con el resto de Europa. Debe ser el primer gran objetivo para las infraestructuras de este país, porque nuestra economía depende en porcentajes altísimos de las relaciones con los socios europeos.

Y debemos hacerlo también por una cuestión de seguridad. Llevo tiempo explicando a los presidentes del Gobierno de España que abrir una comunicación con Francia a través del Pirineo aragonés será también una cuestión de seguridad para el conjunto del país, y no sólo por razones de transporte.

Aragón es hoy una pieza de estabilidad en el norte de España. En una zona que, como todo el mundo sabe, soporta grandes tensiones centrífugas.

Este proyecto, que como digo ha sido recogido por Europa y por el Gobierno de España en su planificación, tiene sin embargo un largo período de maduración.

Estamos hablando de un túnel ferroviario de baja cota, que a lo largo de 42 kilómetros atravesaría el macizo pirenaico. Un proyecto que cuenta con el respaldo de las autoridades del sur de Francia, pero todavía con escaso entusiasmo en París, que mira hacia Gran Bretaña y Alemania antes que hacia el sur.

Igualmente, estoy seguro que el proyecto no contará con competidores de última hora en nuestro país. Los estudios realizados avalan la necesidad y la viabilidad de la Travesía Central del Pirineo.

Una Travesía que cuenta con el respaldo del anterior y del actual Gobierno de España, y que beneficiará a buena parte de la Península Ibérica.

Andalucía, Extremadura, Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla León, Levante y el centro y el sur de Portugal verán como mejoran sus posibilidades de comunicación con Europa a través de esta vía.

Es un proyecto estratégico para España. Y en este foro económico, quiero anticiparles que trabajamos con las autoridades españolas y europeas en la búsqueda de fórmulas originales de financiación que permitan acelerar una obra fundamental para nuestra economía.

Queremos la participación de la empresa privada en una de las infraestructuras de mayor envergadura jamás construida en España.

En este breve repaso he intentado situarles Aragón en el centro de los corredores del noreste de la Península. Y como estamos intentando aprovechar nuestra ubicación mediante proyectos logísticos de gran envergadura. Además de apostar por cuestiones como el turismo de invierno.

Sé que es obligado en estas fechas hablar en Madrid de las reformas de los Estatutos.

Aragón tiene en marcha una Ponencia parlamentaria para la reforma del Estatuto, que viene trabajando desde hace más de un año. Esperamos tener concluida esa reforma a comienzos del año próximo.

Una reforma que se viene elaborando desde el máximo consenso. Y con dos premisas fundamentales: respeto absoluto a la Constitución y ausencia de privilegios para nadie.

En el reciente Debate del Estado de la Comunidad, celebrado a comienzos de este mes de septiembre, apunté algunos aspectos de la Reforma que considero de interés.

Así, comenté que los derechos históricos, y Aragón los tiene reconocidos en su actual Estatuto, son una afirmación cultural y de orgullo de la historia de un pueblo. Pero nadie puede apelar a esos derechos para vulnerar la Constitución ni para obtener privilegio alguno.

Asimismo, entiendo que los Estatutos no deben incluir modelos de financiación propios. La financiación autonómica debe regirse a través de los acuerdos que el Estado y las Comunidades Autónomas alcancemos en la Conferencia de Presidentes y el Consejo de Política Fiscal y Financiera.

Recoger en cada Estatuto, de forma unilateral, un sistema de financiación, supondría el quebranto del principio de solidaridad que debe regir las relaciones entre todos los españoles.

En cuanto a la política hidráulica, que tanto ha dado que hablar estos días, nuestra posición es clara. Debe regirse por el principio de unidad de cuenca y las decisiones debe adoptarlas el Ministerio de Medio Ambiente previa consulta con las Comunidades Autónomas.

Pero si algún Estatuto recoge privilegios en materia hidráulica, Aragón no se quedará atrás. Y en este momento, el proyecto de Estatuto valenciano, que se tramita en el Congreso, y el anteproyecto catalán, recogen preceptos que nos obligarían a adoptar medidas de protección sobre nuestra cuenca.

Para no alargarme, porque el tiempo del que disponía toca a su fin, les diré que nuestro propósito es avanzar en el autogobierno que el Título VIII de la Constitución puso en marcha hace 27 años.

Debe quedar claro que el actual proceso de reformas no debe suponer la refundación del Estado Autonómico ni la refundación de ninguna Comunidad Autónoma.

Estamos hablando de mejorar y profundizar en el funcionamiento del Estado Autonómico que con tanto éxito viene funcionando desde hace ya 25 años.

Un Estado Autonómico que a Aragón le ha sentado extraordinariamente. Como al resto del país. Los últimos 25 años han sido los más fructíferos para el progreso de España.

Hemos sido capaces de poner en marcha un sistema que, reconociendo nuestras peculiaridades, ha permitido que hoy la distancia entre Comunidades Autónomas se haya reducido.

Y, sobre todo, ha posibilitado que los ciudadanos consideren que el autogobierno está directamente relacionado con su propio bienestar.

Muchas gracias por su atención.


Fecha Creación:28-09-2005

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