DISCURSO DE TOMA DE POSESION DEL PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD AUTONOMA DE ARAGON, MARCELINO IGLESIAS

Zaragoza, 2 de agosto de 1999

imagen toma posesion

Acabo de tomar posesión del cargo de Presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón. Lo he hecho de la forma que indica la costumbre, prometiendo cumplir y hacer cumplir la Constitución y el Estatuto de Autonomía que es nuestra norma institucional básica.

Es una fórmula ritual la que he leído, pero no un mero formulismo, algo simplemente banal. Creo, por el contrario, que con la lectura de esas escasas palabras he realizado algo muy importante, que me compromete en lo más íntimo de mi persona. Que vincula mi trabajo orientándolo en una determinada dirección de tal forma que si ella se alcanza, puede asegurarse que la tarea ha sido convenientemente realizada

CUMPLIR EL ESTATUTO DE AUTONOMIA. SIGNIFICADO.-

Prometer cumplir el Estatuto de Autonomía es algo muy sustancial, que tiene un contenido complejo y una riqueza de matices impresionante que pretendo compartir con ustedes durante unos minutos.

Fíjense: Durante la sesión de investidura de la pasada semana los distintos Diputados que tomamos la palabra, estuvimos a lo largo de nuestras intervenciones refiriéndonos continuamente al Estatuto aunque pudiéramos no tener conciencia de ello en todo momento. Hablamos de él repetidamente desde el punto de vista de su contenido competencias y de las ausencias en los poderes efectivos de Aragón que denotábamos en la actualidad; lo hacíamos también cuando reflexionábamos sobre las posibilidades de financiación de la Comunidad; por fin, al precisar el desarrollo de la organización territorial de Aragón, lo que teníamos implícitamente en la mente era el esquema de organización territorial que el Estatuto contiene y su mandato permanente de descentralización de la Administración.

EL ESTATUTO Y LOS DERECHOS SOCIALES.

Todo eso es el Estatuto, por supuesto, pero es también mucho más. Durante estos últimos días, en este tan breve descanso que ha mediado entre la sesión de investidura y la toma de posesión, he releído el Estatuto de Autonomía como necesario ejercicio de preparación para el desempeño de mi función de Presidente de la Comunidad. De esa forma he podido volver a reparar en su artículo 6º, aquél que indica que los poderes públicos deben "promover las condiciones adecuadas para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud, y facilitar la participación de todos los aragoneses en la vida política, económica, cultural y social".

Estas palabras quieren decir, entre otras cosas, que el ejercicio del Poder en Aragón tiene una vocación finalista imprescindible, que nunca tendré que olvidar ni pasar por alto porque, en caso contrario, no estaría cumpliendo realmente el Estatuto de Autonomía. Con el Estatuto en la mano he reafirmado mi vieja convicción de que mi objetivo, mi preocupación, señoras y señores, son los ciudadanos y, especialmente, aquellos que, como dice el precepto estatutario, todavía no pueden gozar efectivamente, en condiciones iguales a otros, de su libertad y de su igualdad.

Por si no fuera suficiente con lo anterior, el mismo artículo, insiste en que los Poderes públicos tienen que "impulsar una política tendente a la mejora y equiparación de las condiciones de vida y trabajo de los aragoneses, propugnando especialmente las medidas que eviten su éxodo, al tiempo que hagan posible el regreso de los que viven y trabajan fuera de Aragón". Con ello el Estatuto nos está dibujando un pasado de Aragón bastante amargo, el de una tierra de emigración que no debe nunca volver a ser realidad. Pero también nos indica implícitamente el camino para evitarlo: Crear riqueza, repartir los bienes colectivos, mejorar las condiciones de vida de todos. Eso es cumplir el Estatuto de Autonomía. Eso he prometido cumplir.

E igualmente el Estatuto utiliza hermosas palabras que ningún responsable político de Aragón debe olvidar y menos el que hoy, por su promesa pública de fidelidad se ha convertido en el primer servidor de los aragoneses, para indicar que hay que "promover la corrección de los desequilibrios económicos, sociales y culturales entre los diferentes territorios de Aragón, fomentando su solidaridad". La provincia de Teruel, los sectores degradados de los núcleos urbanos, los despoblados de Huesca y Zaragoza, nos están demandando nuestra atención, y sólo si tenemos éxito en el empeño se podrá decir que guardamos el Estatuto de Autonomía. Que lo cumplimos y lo hacemos cumplir

Este fin de semana pensaba que cuando prometiera fidelidad al Estatuto, a eso es a lo que me comprometería en realidad. Para ese objetivo tenía necesariamente que utilizar los próximos cuatro años de mi vida.

Y eso es lo que acabo de hacer ante todos ustedes, que son los que dentro de ese período de tiempo, en unas elecciones, juzgarán mi actuación política, o sea mi cumplimiento del Estatuto. Y ese es el compromiso que he hecho también ante todos ustedes. señoras y señores Diputados, que son quienes en esta casa, en el día a día, llevarán a cabo exámenes periódicos de mi actividad y de la de mi gobierno.

EL PAPEL DE LAS CORTES DE ARAGON.

He prometido cumplir el Estatuto en esta singular estancia del Palacio de La Aljafería, lugar de la alegría como dijo el poeta, pero también de la responsabilidad como añado yo sin vocación para la rima. Ustedes, señoras y señores Diputados, me han colocado en esta función y me pedirán las correspondientes cuentas en el salón de Plenos, en el seno de la primera Institución que regula nuestro Estatuto. Cuando he prometido cumplir el Estatuto de Autonomía, me he vinculado a hacer realidad la configuración que de las Cortes de Aragón hace el Estatuto. O sea, a servir fielmente a su plena capacidad de representación del pueblo aragonés, a posibilitar que las Cortes ejerzan la potestad legislativa en todo el ámbito competencias que refleja el Estatuto y, finalmente, a que puedan cumplir con normalidad su labor de impulsar y controlar la actuación de mi Gobierno.

Ciudadanos, señorías: las Cortes de Aragón tendrán un protagonismo fundamental en esta quinta legislatura porque de ellas ha emanado un gobierno nuevo, distinto, que inaugura una etapa política singular de Aragón. Efectivamente el Gobierno que presidiré surge de una coalición apoyada por dos grupos parlamentarios, PAR y PSOE, una coalición que también mereció en el acto de investidura el voto favorable de Izquierda Unida a quien tengo que agradecerle sinceramente su confianza y ánimo, su compromiso de apoyar la estabilidad que espero no defraudar en ningún momento.

Pero cumplir el Estatuto de Autonomía en lo que éste indica para las Cortes, exige la necesidad de que en esta Cámara el Gobierno haga posible el diálogo constante, el debate vivo y fructífero, la revalidación permanente de la confianza que merecimos en la investidura. Cada Ley, cada acuerdo, cada resolución que las Cortes aprueben, tiene que ser el resultado de un esfuerzo específico de mi Gobierno de convencer, nunca de vencer simplemente. Cada debate tiene que convertirse en ocasión para intentar el consenso, especialmente en los grandes temas para la Comunidad; cada sesión, en fin, ser parte del impulso político que el Gobierno necesita y la completa sociedad aragonesa nos está demandando. Es así como me sentiré satisfecho y reconfortado, porque sabré que también en este apartado estoy cumpliendo el Estatuto.

OTROS CONTENIDOS DEL ESTATUTO.

Cumplir el Estatuto es reclamar la transferencia de las funciones y los servicios de las competencias que corresponden a Aragón y que aún no han sido transferidos. Impulsar la imprescindible mejora en la financiación de la Comunidad, establecer acuerdos de cooperación con las Comunidades Autónomas próximas y con nuestros vecinos del Norte, plantear nuestras específicas necesidades en Bruselas... Y todo ello, repito otra vez, sin olvidamos de que somos un Gobierno que trabaja para otros ciudadanos de la forma concreta como indica ese artículo 6º que les leí hace un momento.

LAS PRIMERAS ACTUACIONES A REALIZAR.

No es una tarea fácil la que tenemos por delante, pero sí apasionante y a la que me voy a entregar con pasión. Y toda pasión implica urgencia. Hay muchas cosas que hacer y las vamos a hacer. Esta semana nombraré a los Consejeros que compondrán mi Gobierno creando y modificando paralelamente los Departamentos que proceda en función del contenido del acuerdo de coalición. El Gobierno nombrado celebrará pronto su primer Consejo y en él se aprobará la estructura orgánica básica de esos Departamentos procediendo a los primeros nombramientos de los responsables de las distintas Unidades administrativas.

No esperaremos que transcurran los tradicionales cien días de gracia para adoptar decisiones. En septiembre llegará al Parlamento el proyecto de Ley de reforma del Gobierno y de la Administración, para hacer realidad un funcionamiento más eficaz de las estructuras de gobierno que responda, a su vez, al acuerdo de coalición suscrito. También inmediatamente procederemos a reclamar la entrega de las funciones y servicios correspondientes a las competencias contenidas en que nuestro Estatuto, pidiendo al Gobierno de la Nación que se constituyan sin pérdida de tiempo las correspondientes Comisiones mixtas de transferencias.

En los términos del rápido compromiso temporal de que les hablo, mañana mismo escribiré personalmente al Rey para solicitarle audiencia a fin de presentarle respetuosamente los propósitos que animan esta nueva etapa de la Comunidad Autónoma aragonesa. Aragón es apreciado y valorado de forma especial por Su Majestad como éste ha manifestado repetidamente y los aragoneses hemos tenido ocasión de notar. En esa audiencia transmitiré al Rey el cariño permanente del pueblo aragonés hacia su persona y la adhesión que nos suscita su figura de Rey Constitucional, el primer servidor de la Nación, del Estado de las Autonomías.

También mañana firmaré otra carta solicitando audiencia al Presidente del Gobierno de la Nación, señor Aznar, para reclamar el cumplimiento de las promesas últimamente realizadas a Aragón por el Gobierno que él preside. Igualmente en esa entrevista le exigiré la solidaridad que esta tierra se merece y, por supuesto, ofreceré por mi parte, solidaridad, lealtad y colaboración en la conducción general de los asuntos del Estado.

Tendremos que realizar prontamente el proyecto de Ley para crear el Instituto

Aragonés del Agua, pero sin esperar a que se constituya formalmente ese órgano básico, pondré en marcha algunas de las medidas que sobre Política del Agua anuncié en el discurso de investidura tendentes a la reconstrucción de los Acuerdos hidráulicos en el seno de una política de consenso social y político.

Nombraré próximamente a los representantes de Aragón en los órganos correspondientes de las Confederaciones Hidrográficas y en el Consejo Nacional del Agua reservando para la oposición el espacio que prometí en la sesión de investidura y del que tengan la seguridad que no me olvido.

En ese mismo orden de cosas propiciaré una reunión con los Presidentes de las Confederaciones Hidrográficas para que el responsable administrativo de mi Gobierno conozca de primera mano el estado del desarrollo de las obras hidráulicas pendientes. También daré instrucciones para que se solicite audiencia a la Ministra de Medio Ambiente con la finalidad de pedir explicaciones sobre el sentido general de la Política Hidráulica que debe reflejar el próximo Plan Hidrológico Nacional en lo que pueda afectar a Aragón y para transmitirle, a su vez, la postura de Aragón, nuestras necesidades y forma de contemplar la política del agua. Desde luego en esa conversación le comunicaremos nuestra firme oposición al mercado del agua que contiene el proyecto de Ley de reforma de la Ley de Aguas y que nos hará adoptar las medidas procedentes, incluso de índole constitucional, para evitar cualquier tipo de prejuicio a esta tierra y a la Constitución por la instauración poco meditada de una compra-venta de agua contradictoria con los intereses generales del país.

En el ámbito de la financiación y de la mano de la actuación del consejero correspondiente, iniciaremos los trabajos necesarios para la construcción del modelo de simulación a que me refería a fin de poder propiciar en el tiempo más adecuado posible, un debate específico en las Cortes de Aragón.

Igualmente y tras conocer el estado de ejecución actual de los Presupuestos de la Comunidad para 1999, daremos los pasos necesarios para preparar el proyecto de Ley de Presupuestos para el año 2.000 y que éste se pueda tramitar con la máxima celeridad posible en las Cortes de Aragón, intentando que su ejecución pueda coincidir con el año natural.

Propiciaré una reunión de contenido plenamente político con los Presidentes de las tres Diputaciones Provinciales para dejar en marcha el marco general y el procedimiento para que las correspondientes Comisiones puedan proceder a transferir a la Comunidad Autónoma, las funciones y servicios correspondientes a las competencias que tienen un mejor lugar natural de prestación en el plano regional.

Por fin, el gobierno de progreso fijará durante el mes de septiembre su calendario legislativo y de actuaciones en concordancia con el acuerdo de coalición disponiendo todo lo necesario para poder alcanzar su cumplimiento riguroso.

Son todas estas medidas, entre otras, las que se van a desarrollar durante los tradicionales cien días de gracia de que todo Gobierno goza pero que nosotros no consideraremos como cien días de descanso. Les dije que esta Legislatura tiene que ser plena de realizaciones, que no tenemos un minuto que perder, y lo vamos a demostrar con nuestros hechos.

LA ILUSION COMPARTIDA DE UN COMIENZO.

Señoras y señores, se inicia ahora la quinta legislatura de las Cortes de Aragón. Se inicia con esperanza e ilusión; con la mía personal, desde luego, pero también con la que me transmiten de múltiples formas muchos miles de ciudadanos aragoneses que esperaban un impulso imprescindible para que Aragón saliera del estado de conformismo y hasta de pesimismo en el que desgraciadamente nos encontrábamos.

RECUERDO A LOS ANTERIORES PRESIDENTES.

Desde estos comienzos ilusionantes quiero dedicar un recuerdo especial a los Presidentes de Aragón que me han precedido en el cargo. Todos ellos desde Santiago Marraco, Presidente en la primera legislatura, hasta Santiago Lanzuela, Presidente en la cuarta, han aportado su talento y esfuerzo, a la construcción de la Comunidad y lo mismo realizaron los Presidentes de lo que antes fue Ente Preautonómico aragonés. Les agradezco su trabajo y vocación, la Comunidad misma es quien lo hace hablando a través de mi persona, pues nunca debemos olvidar a quienes renunciando a muchas cosas, se han entregado al servicio de los intereses generales desde sus legítimas posiciones ideológicas.

FINAL.

Nada más me resta, señoras y señores, sino reiterarles a todos mi compromiso personal, afirmar de nuevo mi voluntad de colaborar lealmente con el gobierno de la Nación, con estas Cortes de Aragón, con el conjunto de instituciones económicas y sociales y con las entidades locales aragonesas. La tarea es mucha y el tiempo, los cuatro años de que disponemos, ya ha empezado a correr.

Muchas gracias.


Archivo Cronológico de Discursos e Intervenciones

Agenda Diaria Oficial |Notas de Prensa | Consejos de Gobierno | Discursos e Intervenciones |
Foto de Portada | Series Fotográficas |Servicio Fotográfico
Medios de Comunicación | Guía de la Comunicación de Aragón | Librería

Fecha Creación: 17-08-1998

Presidencia
Gabinete de Comunicación
Tlfnos. 976.714188/74/69

cido@aragob.es
migracionportal -->